domingo, 6 de mayo de 2012

No nos preocupemos demasiado de los eventos que sucedan en la vida, 
ellos están para lo mejor. 
No nos preocupemos de lo que son los demás. 
No hay pecado, sino falta de madurez. 
No nos preocupemos por lo que somos, 
sino anhelemos ser realmente lo que somos. 
En realidad no nos conocemos; 
 Dios y el Maestro nos conocen mejor. 
Dejemos todo a él y crezcamos como crecen las flores a través de la inextinguible aspiración y el amor de la belleza y la verdad.

En la paz creceremos. “Encuentra la paz aquél en quien los deseos fluyen como los ríos fluyen al océano, no aquel que desea los deseos. Y la paz es el fruto del darse”. 
Clara M. Codd


Cecilia, Ave Maria


Un feliz presente os deseo. 
Un abrazo. Marcos.

2 comentarios:

Roxana dijo...

"No nos preocupemos de lo que son los demás.
No hay pecado, sino falta de madurez." Que hermosa Reflexión... Estoy de acuerdo contigo. Un Saludo!

Societat Teosòfica dijo...

En el olvido de uno mismo i la entrega sin condiciones hallamos esa paz que trasciende toda comprensión.
Una magnífica reflexión que nos invita a meditar.
El Ave Maria no la conocia. Es preciosa!
Gracias Marcos
Un abrazo
Marta