lunes, 18 de febrero de 2013

TODO ESTÁ EN EL SILENCIO...



 
Acercamiento consciente al Ángel Solar.

Nunca como ahora será preciso atenerse a las gloriosas máximas de Luz en el Sendero resumidas en la percepción del «Grito lejano», aquel grito, que es la voz del Ángel Solar rasgando desde tiempos inmemoriales los éteres del espacio interior tratando de llegar a nuestros oídos. De ahí que el único sistema de acercamiento consciente al Ángel Solar de nuestra vida, a nuestro primero y único Maestro, es mantener el oído atento, delicadamente sensibilizado por un gran número de silencios, constante y persistentemente orientados hacia adentro, hacia aquel centro de conciencia que arranca en forma de vida desde el corazón, penetra en la mente y desde allí asciende hacia arriba, hacia las más elevadas cumbres de nosotros mismos, borrando con su estela de luz el recuerdo de pasados errores, de deseos inconsumados y de todo germen de pasión humana.

El silencio es el camino más fácil y más asequible al aspirante moderno y es muy difícil de ser seguido pese a la sencillez con que es presentado. Nunca como ahora –en los umbrales de la Era de Acuario–, tienen tanto valor las palabras de Cristo: «no verá el Reino de los Cielos aquél que no vuelva a ser como un niño», frase entresacada no de los Evangelios, sino de los Sagrados Textos de la Logia Blanca o «Libro de los Iniciados», de donde fueron sacados por aquellos Grandes Seres, Cristo y Juan, como antaño lo habían sido por Krishna y Arjuna, símbolos constantes de Maestro y discípulo, de Ángel Solar y Alma humana. Estas últimas palabras resumen todo cuanto se ha dicho aquí. No contienen normas de disciplina, ni sistemas especiales de contacto, pero son un permanente desafío a nuestra condición de aspirantes de la Nueva Era, que debemos afirmar los principios espirituales latentes en nuestro interior como experiencia de siglos, con toda la simplicidad posible, con muy pocas palabras, con cada vez menos pensamientos y con un corazón cada vez más sensibilizado por los efluvios infinitos y mágicos del verdadero silencio. Esta simplicidad total, esta carencia de valores donde afirmar nuestra atención inmediata, nos permitirá abrir dentro de nosotros las puertas de la intuición, celosamente guardadas hasta aquí por el Misterioso Guardián del Umbral, pero que no puede resistir por más tiempo el imperioso llamado del Ángel de la Presencia. Si han leído atentamente cuanto hemos dicho y han sentido en su corazón el peso infinito del misterio y la indescriptible dulzura de lo grande, agudicen el oído y traten de vivir cada vez más simplemente; amen mucho el silencio interior y traten de vivir cordialmente con cuántos les rodean. Así, el Misterio mayor, Aquél que está más allá de nosotros mismos y fuera de todo comentario, estará también a su alcance y les permitirá vivir en forma más espiritual y armoniosa en este alborear acuariano que tantas cosas buenas revela ya, a pesar del desorden de lo aparente y de la insaciable sed de lo inmediato. Sean eficaces y precisos, constantes y sinceros en su vida de relación, pero amen mucho el Misterio, déjense llevar por el aliento de lo desconocido; recorran sin miedo los senderos virginales que tienen dentro de ustedes mismos, aquellos que sólo uno puede recorrer y gustar en toda su infinita fruición e inmaculada grandeza.



Antología sobre ‘El Ángel Solar’ extraída de los libros de

Vicente Beltrán Anglada.

4 comentarios:

Dani Dofinet dijo...

Gracias Marcos por la entrada de VBA.

Me van muy bien estos artículos, ya que como dedico parte de mi tiempo a leer otros autores y temas, no suelo profundizar en estos.

VBA es una asignatura pendiente y mucha enseñanza se puede extraer de sus conferencias y libros.

Gracias por este excelente artículo Marcos.

Un abrazo

J. Marcos B. dijo...

Gracias a ti por estar querido amigo.
Me alegra poder ayudarte en algo.

Un fuerte abrazo.

Marcos.

Societat Teosòfica dijo...

Al leerlo sin saber quien era el autor he reconocido a V.B.A. Ha sido como volver a escuchar su voz.
El nos hablaba a menudo de este Silencio, de la necesidad de acallar los ruídos internos que producen nuestros pensamientos y deseos incontrolados. De escuchar (La Voz del Silencio),la Voz de nuestra propia Alma.
Vicente Beltran fué una persona jovial, humilde en el hacer y en el vivir, que reflejaba su belleza interna en la forma tan poética de expresar todo su sentir.

Gracias Marcos por este texto tan lleno de sabiduria.

Un fuerte abrazo

Marta

pd.
No se si el primer comentario te habrá llegado. Lo he repetido porqué no estoy segura.

J. Marcos B. dijo...

Gracias a ti por tu amable vista visita Marta!

Me encanta VBA.

Un fuerte abrazo.

Marcos