jueves, 15 de octubre de 2015
domingo, 4 de octubre de 2015
LORO INTELECTUAL...
No
seas sólo un loro Intelectual.
Según R.
Pascale Provost, la palabra 'Intelectual' fue inventada para
designar ese malestar propio de él.
Es
cierto que la mayor parte de nosotros los humanos, pensamos que somos
el intelecto, cuando en definitiva, es solo una parte de nuestro mundo mental,
y ocupa un lugar inferior.
Ocupa
ese lugar porque es esencialmente analítico. Es como un
ordenador digamos. Ejecuta. Es sin lugar a duda muy útil, es el
instrumento de la cultura, del conocimiento del entorno, la
primera consciencia. Pero hay que devolverle su justo valor de ejecutivo y
debe ser disciplinado, orientado, limpiado, y reposado como buena herramienta
que es. El intelecto no tiene relación ninguna con el Alma,
de ahí nace 'el sentimiento de soledad'. Al no ser domado, el
intelecto destruye progresivamente la posible conexión con el Yo superior,
el único enlace viable para tener una vida plena y armoniosa. El
intelecto, si lo dejamos a sus anchas, tiene 'arte' hasta para auto-destruirse,
para hacernos caer en depresión o complaciéndose en el orgullo
presumiendo demasiado de sí mismo...
El
intelecto no es más que un elemento repetitivo en el plano horizontal de las
cosas aprendidas y ello, en cualquier actitud. De ahí la
gran importancia en controlarlo cuanto antes y por lo tanto, estar por encima
de uno mismo en una actitud y observación vertical para
transcender y fluir, siendo positivo, controlando pasiones
y demás aceleraciones de dicho intelecto. Sólo en
el cruce de lo vertical y de lo horizontal encontramos al Alma que
por su 'vínculo de amor magnético' como lo llama Pascale, nos hace sentir
que somos mucho más...
Feliz
día zen.
Marcos.
sábado, 12 de septiembre de 2015
EMIGRACIÓN ESPIRITUAL...
Hoy en día se ve, cada vez más, pueblos
emigrando y mezclándose con la ciudadanía de países supuestamente más
avanzados. Hace muchos años ya que personas de África en general, América del
sur, China, llegaron a España, Francia y otros países como Inglaterra,
Alemania, Suecia… y se están quedando y haciendo sus vidas aquí en toda Europa.
Sé que no estoy contando nada nuevo, también
ocurre en América, donde ciertas personas del sur del continente cruzan
diariamente la frontera de México e invaden Estados Unidos. Nada nuevo en todo
esto..., y tampoco me sorprende la emigración de Siria provocada en gran parte
por políticas, equivocadas o no.
Hace tiempo que observo sin juzgar a toda esta
emigración dejando flotar en mí una pregunta: ¿para qué se arriesgan tanto en
dejar sus países de origen que en el fondo adoran...?
Lo que observo y siento viendo todo este movimiento migratorio
de seres humanos, es lo siguiente: todos queremos vivir mejor, tener una vida
alejada de los peligros, un techo, un plato de comida y tener tiempo (es decir,
Paz) para educar a nuestros hijos. Pero, por otra parte, también hay algo más
en el fondo en todo este asunto de grandes mezclas: la Evolución espiritual del
ser humano.
En la trastienda kármica de todos los pueblos hay, de
forma inconsciente de momento, este tema viejo como el mundo: la Evolución.
Un día escuché una canción que dice:
En lo puro
no hay futuro
la pureza está en la mezcla
en la mezcla de lo puro
que antes que puro fue mezcla.
la pureza está en la mezcla
en la mezcla de lo puro
que antes que puro fue mezcla.
Eso me recordó algo: que de aquí, de este planeta
escuela llamado Tierra, nadie se irá dejando un hermano atrás. Eso de creerse
avanzado, evolucionado, maestro de no sé qué... no vale si se deja atrás a un
hermano, sea de la raza que sea. Recuérdalo antes de juzgar y hablar. Y la
mezcla, es el único futuro que nos queda, aunque parezca que no...
J.Marcos Boyer.
lunes, 24 de agosto de 2015
domingo, 2 de agosto de 2015
SAL DEL TEATRO...
Sal del teatro…
Imagínate dentro de un teatro, ahí, actuando en las
tablas del escenario.
En el escenario están esos personajes que, dependiendo
del momento de tu vida, podrían ser tus padres, hermanos, amigos; o tu jefe y tus compañeros, o la pareja
cuando la hay… Y tú.
La idea en este teatro es lograr vernos desde una butaca,
tranquilamente sentados, y no sólo en la acción del escenario. Al principio de
este ejercicio podemos ver la escena del momento presente, sin vernos a
nosotros mismos, solo viendo en escena a los demás, actuando. Con un poco de
esfuerzo, a continuación, uno logra, además de estar presente en el escenario,
salir de las tablas y también verse desde la butaca. Llegar a esta sutil
observación, es haber dado un enorme paso en nuestro mundo interno.
Todo lo que te estoy comentando, hay que hacerlo en plena
acción, en el momento, claro. No en nuestra cama o sofá cuando acabó el día..., no, sino en plena Acción, cuando lo
vivimos, en cualquier momento. Logramos más fácilmente dicha observación
instantánea cuando ralentizamos el ritmo de nuestras vidas estando más en el
aquí ahora, manteniéndonos en calma y amor hacia uno mismo.
Cuando uno por fin lo logra, puede 'decir' que empieza a
ver con sus dos ojos y oír con tus dos orejas. La idea es simple, es observar
mientras estamos haciendo y hablando. Todo se ve con distancia y tranquilidad
cuando estamos confortablemente sentados,
observando desde la butaca, y no inmersos en las a veces violentas acciones del
momento de ahora.
Más adelante, cuando uno ha perseverado y, por fin, ve y
escucha con más claridad, decide qué hacer con ese teatro: si salir o quedarse
actuando.
Hay teatros de los cuales uno ha de salir cuanto antes
mejor. Son esos en los cuales sentimos un malestar, un bajón energético y desamor...
De esos teatros hay que huir, no sirve ni observar desde la butaca, o sí, pero sólo
para quedarse apenas un rato, lo justo para darse cuenta. Luego, hay que
abandonarlo, salir a la calle libres para poder abrimos al mundo de
posibilidades y vivir otras maravillosas cosas.
También es cierto que hay teatros difíciles de dejar,
como los del trabajo, la familia…
Creemos que no podremos salir de algunos de esos porque, por ejemplo, es
papá, mamá, o quien sea en la familia… Y pensamos que eso no se hace, que
nuestra obligación es quedarnos, aunque sentimos que no queremos. Obligarse a
ser o actuar como los demás quieren, como le gusta a papá, mamá, al jefe,
pareja, etc., es desgastar nuestra vida, es como tirarla a la basura.
Si uno por obligación (dinero) ha de estar en las tablas
del escenario de algún teatro laboral, se puede quedar mientras todo vibre bien,
sienta respeto y todo fluya bien. Pero si uno no se encuentra a gusto, ha de
intentar no perder nunca la perspectiva de buscar posibles salidas, y saber quién
es quién, viendo con claridad a los personajes de esa pieza teatral laboral; evitando dejar que le chupen la
energía; siendo uno mismo, tal y como es.
Recordemos que todos los personajes de nuestros teatros
son nuestros queridos maestros, y mientras no logremos ver el mensaje que nos
tienen que dar, ahí nos quedaremos, sufriendo en pie... Cualquier encuentro es
mágico y beneficioso aunque sea muy difícil de llevar. El plan es lograr
siempre observar para qué estoy viviendo esa situación, dar las gracias por
ello sin caer en la esclavitud ni la dependencia. El resto, siempre se nos ha
dado por añadidura.
Mucho ánimo para tod@s os deseo.
J.Marcos Boyer.
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