
Necesidad imperiosa y desmedida de descargar la ira, de mostrarse furioso e indignado de manera injustificada.
Quien nunca se ha indignado no es humano. La ira, la indignación es una emoción justificada y normal en muchisimas ocasiones. Sentimos una indignación comprensible cuando nos enteramos de que una mujer a denunciado varias veces que es maltratada y finalmente muere víctima de malos tratos a manos de su pareja. Sentimos una ira lógica cuando un miserable caradura explota a inmigrantes y les paga cuatro peras y experimentamos una indignación fundada antes terribles situaciones en que los seres humanos son privados de su libertad, masacrados, envilecidos y escarnecidos; al igual que existe una profunda indiganción anta la injusticia, la television basura y tantas otras cosas.
Es decir que está justificado el enfado cuando cualquier persona buena y ensu sano jucio se enfadaría; pero no sólo está justificado el enfado en tales circunstancias sino que es digno de alabanza y de reconocimiento, porque gracias a esa santa y noble ira necesaria de tanta buena gente el mundo a mejorado en infinidad de cosas.
Dejemos claro, por tanto, que hay determinadas reacciones de ira que han permitido que el mundo y las cosas vayan a mejor. En el ámbito laboral, de la política, de la convivencia humana, de los derechos humanos, la ira nos llevo a reaccionar ante algo que considerábamos injusto, inhumano o innoble y gracias a ella se hizo algo por mejorar esas cosas.
¿Cuándo la ira y la indignación se convierten en un problema?
Cuando se utiliza la indignación como tapadera de nuestros descuidos, fallos, injusticia y reacciones innobles. Entonces la furia se desata con toda su virulencia para acallar la propia consciencia, negar la evidencia, atemorizar o confundir al contrario; todo menos enfrentarse a la Verdad y las propias emociones incontroladas.
La indignación ya no tiene como propósito responder o reaccionar ante una injusticia, una traición, sino que se monta en cólera para obtener cualquier objetivo y alimentar el propio ego a expensas del bien de los demás. Las personas con una necesidad imperiosa de descargar la ira se expresan y llegan a un alto grado de indignación sin tener verdaderos motivos, por nada. Han observado que con su furia desmedida les sube la adrenalina, alimentan su ego, se imponen más fácilmente a los demás y casi siempre logran lo que desean; de ahi que hagan la furia una necesidad.
Del contratiempo al arrebato de ira en breves instantes. Cualquier persona normal pasa de manera gradual desde el simple contratiempo, contrariedad o fastidio a unos niveles de mayor irritabilidad, y no siempre se llega a la ingignación y a la explosión de ira porque ha habido tiempo para la reflexion y para enfrir la mente y razonar. De no ser así, el proceso normal desde una simple contrariedad hasta un arrebato de ira es como sigue:
a) Algo nos molesta, nos fastidia, se interpone en nuestro camino y nos contraría.
b)Según nuestra capacidad de reflexión, autocontrol y aguante, según el momento y la situacion personal en que nos encontramos y las características de la situacion o de la persona que nos fastidia, la contrariedad se convierte en frustración más o menos soportable. Si el grado de frustración y de malestar interno nos produce desazón y juzgamos que es injusto e intolerable lo que nos está sucediendo, pasamos al nivel c.
c) Irritabilidad, verbalizaciones violentas y subidas de tono que casi siempre nos conduce al nivel d.
d) El arrebato de ira, con o sin violencia verbal y física.
Diríamos que éste es el proceso que va in crescendo desde el simple contratiempo a la explosión iracunda; pero, ¿qué les sucede a las personalidades explosivas sin control sobre sus emociones? Que pasan en breves instantes del simple contratiempo al arrebato de ira, se disparan como si en su interior existiera un interruptor que se activa por si mismo. Seguramente el lector recordará a alguien cercano...que ante una simple contrariedad y en un instante se ha convertido en un energúmeno, en una fiera incontrolada, lleno de furia y rabia y sin control sobre sus palabras y actos.
"Piensa cuánto más dolorosas son las consecuencias que las acciones que la han originado" MARCO AURELIO.
Quizás seguirá otro post sobre los remedios... Un abrazo zen, Marcos






